—No —dijo Lucas, con una firmeza que no sentía desde que era estudiante—. No lo van a demoler.

En un momento de pánico, Alex recordó una anécdota que les había contado su abuela, sobre cómo calmar a un espíritu maligno. Rápidamente, los amigos se dieron cuenta de que tenían que hacer algo para tranquilizar al espíritu.

“You can move out. But the chaos always checks back in.”